sábado, 16 de agosto de 2008

EDITORIAL - Luis Argañarás

"El Gran Jefe Blanco de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras. Pero, ¿cómo es posible comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Nosotros no comprendemos esta idea. Si no somos dueños de la frescura del aire, ni del reflejo del agua, ¿cómo podrán comprárnoslos?"

Así comienza la famosa carta atribuída a un jefe swamanish, enviada entre 1854 y 1855, y dirigida a Franklin Pierce, por entonces presidente del gran país del norte.

Palabras siempre vigentes, inconmovibles al paso del tiempo y de las modas, inclusive las autodenominadas "indigenistas" o similares. En estos últimos años, cuando muchos dirigentes y funcionarios se acuerdan -después de 25 años de "democracia"- de los pueblos originarios, ellas nos interpelan con su profundidad y su certeza.

Ésas son las ideas y las expresiones que BERMEJO pretende rescatar del olvido y del silencio, instalarlas en la discusión para que no se diluyan en la tergiversación ni en la mera consigna.

El conflicto de público conocimiento durante los últimos tres meses, ha descubierto también el lugar marginal que la tierra de las poblaciones aborígenes venía ocupando en las agendas de los sectores en pugna. No es un dato menor. Los derechos territoriales constituyen una cuestión insoslayable e innegociable en toda reivindicación de las culturas indígenas. Toda construcción colectiva necesita del espacio físico para desarrollarse, del mismo modo que el concepto de identidad es inescindible del de alteridad. Ser diverso es sinónimo de ser humano.

Por ello, conscientes de que causas de indubitable justicia como los derechos humanos, la memoria, la diversidad lingüística y cultural- por citar las más potentes y abarcadoras-, corren el riesgo permanente de ser absorbidas por el Poder y sus instituciones y corporaciones, proponemos resguardarlas del lugar común y previsible, a través del cuestionamiento y el debate permanente en el marco de la gran "batalla de ideas" que los trabajadores de la cultura debemos librar día a día. Otros son los lugares comunes, como en la película homónima, que nos posicionan en esa contienda. Los eternos lugares comunes: ¿Quién? ¿Quiénes? ¿por qué? ¿Para qué?

"La palabra adquiere su sentido en su contexto y, como es sabido, cambia de sentido en contextos diferentes", ha señalado ya a principios del siglo XX, Lev Vigotsky.

En ese sentido se encamina nuestra propuesta: Encontrar sentidos y significaciones; leer entre líneas; proporcionar herramientas para leer e interpretar el entorno.

1 comentario:

María Peña dijo...

Querido Luis y todo el equipo de Revista Bermejo": Acabo de conectarme con la Revista Bermejo y ya me movió a buscar, investigar, preguntar. Creo que eso es lo mejor que puede tener una publicación, generar curiosidad y mucho más, claro está, sobre las cuestiones de nuestra patria grande.
Yo no felicito, adhiero. Y haré todo lo que esté a mi alcance para difundir esta revista.